Aunque a ojos inexpertos no lo parezca, en el poker la diferencia entre las mesas de juego normal y los torneos es abismal. Tanto es así que hay algunos jugadores que destacan mucho en un terreno pero luego les cuesta horrores desenvolverse con éxito en el otro. ¿Por qué? La diferencia viene provocada sobre todo por la llamada "M", un indicador que no existe en las mesas de dinero y que es esencial en los torneos.
La "M" relaciona la cantidad de fichas que tenemos y la cantidad de fichas que se nos va en cada ronda por culpa de las ciegas. Así pues, si las ciegas son de 100-200 y nosotros tenemos 3.000 fichas, quiere decir que tenemos una M de 10, ya que podríamos aguantar hasta diez vueltas si las apuestas mínimas se mantuvieran a ese nivel.
En un torneo, nuestro juego deberá variar según la M:
Así pues, a partir de ahora adapta siempre tu juego según la relación que haya entre tus fichas y las ciegas. Al principio te costará, pero enseguida pillarás el punto y sabrás desenvolverte como tiburón en el agua.
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